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jueves, 26 de marzo de 2015

SUELO PÉLVICO


                                         

       

El problema de la incontinencia se genera al debilitarse los músculos del suelo pélvico. Éstos sostienen la parte baja del abdomen como un arco protector en forma de hamaca flexible, y ofrecen el apoyo y sostén necesarios para la vejiga, el útero y el intestino inferior.
A través del suelo pélvico pasan los conductos de salida al exterior de la uretra, la vagina y el recto.
Las consecuencias de las disfunciones del suelo pélvico alteran de forma importante la calidad de vida de la paciente y, en cierta medida, la aislan al repercutir negativamente en su ritmo de vida. 

¿Cuáles son las causas que debilitan el suelo pélvico?

   -Embarazo: por el peso del útero
   -Parto: al pasar el bebé a través de la vagina
   -Posparto: ejercitar precozmente abdominales o realizar saltos, practicar deportes o llevar pesos,
   -Deportes: en especial los de saltos y de impacto
   -Menopausia: por los cambios hormonales, ya que provocan pérdida de flexibilidad y atrofia e hipotonía
   -Herencia: dos de cada diez mujeres tienen debilidad innata en los músculos del suelo pélvico
   -Hábitos cotidianos: retener la orina, vestir prendas muy ajustadas, practicar canto, tocar instrumentos de        viento
    -Otras causas: Obesidad, estreñimiento, tos crónica, estrés y otras.

¿Cuáles son los músculos del suelo pélvico?

El suelo pélvico es un sistema de músculos y ligamentos que cierran el suelo del abdomen manteniendo en posición correcta y en suspensión la vejiga, el útero y el recto en contra de la fuerza de la gravedad. El debilitamiento del suelo pélvico provoca uno o varios de los siguientes trastornos: incontinencia urinaria de esfuerzo, prolapsos (caída de órganos intraabdominales) y disfunciones sexuales.


¿Qué son los ejercicios de Kegel?

Fueron ideados por el Dr. Arnold Kegel para fortalecer los músculos del suelo pélvico. Hasta entonces, las mujeres, o bien soportaban la incontinencia urinaria (imposibilidad de retener la orina al reír, toser, estornudar o saltar) o bien debían pasar por el quirófano, lo cual tampoco era siempre una garantía de solución.
Hay varias maneras de realizarlos, pero todos se basan en contraer y relajar el músculo pubococcígeo (músculo del suelo pélvico) repetidas ocasiones, con el objetivo de incrementar su fuerza y resistencia, y así prevenir o evitar la incontinencia urinaria y otros problemas relacionados. Dicho músculo tiene una conexión nerviosa que alcanza el nervio pélvico, una ramificación que conecta el útero y la vejiga en la mujer. (En el caso del hombre, conecta la vejiga y la próstata con la parte inferior de la columna vertebral). Si el músculo pubococcígeo es fuerte, se convierte entonces en el mayor transmisor de energía. En el hombre la contracción de este músculo estimula la próstata y en la mujer el útero.