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viernes, 25 de septiembre de 2026

RECIEN NACIDOS Y MASCOTAS

 

Consejos para una buena convivencia entre perros y bebés recién nacidos

 


¿Cuándo puede un bebé tener contacto con un perro?


El momento adecuado para permitir el contacto entre un bebé y un perro varía según varios factores. En general, se recomienda esperar hasta que el bebé tenga al menos unos meses de edad antes de permitir una interacción directa con el perro. Los recién nacidos son especialmente vulnerables y necesitan tiempo para adaptarse a su nuevo entorno. Además, los perros también necesitan tiempo para acostumbrarse a la presencia del bebé y aprender a comportarse adecuadamente alrededor de él. Es importante recordar que cada perro es diferente y puede reaccionar de manera distinta ante un bebé. Algunos perros pueden mostrar signos de ansiedad o agresión, mientras que otros pueden ser más tolerantes y protectores. Observa de cerca la reacción de tu perro ante la presencia del bebé y consulta con un profesional en comportamiento canino si tienes alguna preocupación.

¿Qué enfermedades pueden transmitir los perros a los niños?


La higiene es un aspecto crucial cuando se trata de la convivencia entre perros y bebés. Los perros pueden transmitir enfermedades a los niños a través del contacto directo o indirecto. Algunas enfermedades que los perros pueden transmitir incluyen:

Parvovirus 


Es una enfermedad viral grave que afecta el sistema digestivo de los perros. Los cachorros son particularmente susceptibles y pueden transmitir el virus a través de las heces. Es importante asegurarse de que el perro esté vacunado adecuadamente antes de permitir el contacto con el bebé.

Garrapatas y pulgas


Estos parásitos pueden transmitir enfermedades como la enfermedad de Lyme o la babesiosis. Mantén a tu perro libre de pulgas y garrapatas y realiza revisiones regulares en ambos, el perro y el bebé.

Sarna


Algunos tipos de sarna son zoonóticos, lo que significa que pueden transmitirse de los perros a los humanos. Mantén a tu perro limpio y desparasitado para prevenir la propagación de esta enfermedad. Para minimizar el riesgo de transmisión de enfermedades, asegúrate de que el perro esté al día con sus vacunas y tratamientos antiparasitarios. Lava tus manos después de manipular al perro y evita que el bebé tenga contacto directo con las heces o la orina del perro.

¿Cómo presentar a un perro y un bebé?


Cuando llega un bebé a casa, es importante presentar al perro de manera gradual y controlada. A continuación, se presentan algunos pasos a seguir para lograr una introducción exitosa:

Familiarización previa


Antes de que el bebé llegue a casa, introduce gradualmente al perro a los olores y sonidos asociados con los bebés. Puedes utilizar una manta o un juguete con el olor del bebé para que el perro se acostumbre.

Supervisión cercana


Cuando sea el momento de presentar al bebé y al perro, asegúrate de que haya varios adultos presentes para supervisar la interacción. Si no te sientes del todo cómodo, lleva al perro con correa para tener un mayor control.

Refuerzo positivo


Premia al perro con elogios y golosinas cuando se comporte de manera tranquila y positiva alrededor del bebé. Esto ayudará a crear asociaciones positivas en la mente del perro.

Supervisión cercana


Cuando sea el momento de presentar al bebé y al perro, asegúrate de que haya varios adultos presentes para supervisar la interacción. Si no te sientes del todo cómodo, lleva al perro con correa para tener un mayor control.

Espacios seguros


Establece áreas separadas para el perro y el bebé, especialmente durante los primeros días. Esto permitirá que cada uno tenga su propio espacio y reducirá las posibilidades de incidentes.

Recomendaciones para mantener la higiene entre perros y bebés


La higiene es esencial para mantener un entorno saludable para el bebé y el perro. Algunos consejos de higiene importantes incluyen:

Limpieza regular


Mantén a tu perro limpio y cepillado para minimizar la acumulación de pelos y la propagación de alérgenos. Asimismo, asegúrate de limpiar regularmente las áreas donde el perro y el bebé pasan tiempo juntos.

Limpieza de manos


Lava tus manos antes y después de interactuar con el perro o el bebé. Esto ayudará a prevenir la propagación de gérmenes y bacterias.

Cambio de pañales


Evita que el perro se acerque demasiado al área de cambio de pañales para reducir el riesgo de contaminación bacteriana.

¿Por qué los perros protegen a los bebés?


Es común escuchar historias de perros que protegen a los bebés. Los perros son animales muy perceptivos y pueden desarrollar un fuerte vínculo con los miembros más jóvenes de la familia. A continuación, se presentan algunas razones por las cuales los perros pueden proteger a los bebés:

Instinto de manada


Los perros son animales de manada por naturaleza y tienden a proteger a los miembros más vulnerables de su grupo. Consideran al bebé como parte de la manada y, por lo tanto, sienten la necesidad de protegerlo.

Empatía


Los perros son capaces de sentir y comprender las emociones humanas. Pueden detectar la fragilidad de un bebé y responder con cuidado y protección.

Vínculo emocional


Si el perro ha sido criado en un entorno familiar amoroso y ha tenido una relación cercana con el bebé desde una edad temprana, es probable que desarrolle un fuerte vínculo emocional y sienta la necesidad de protegerlo.

Una relación millennial que merece la pena cuidar



Una buena convivencia entre perros y bebés recién nacidos es posible con una planificación adecuada y precauciones de seguridad. Es importante esperar el momento adecuado para permitir el contacto directo entre el perro y el bebé, mantener una buena higiene y supervisar de cerca las interacciones. Con el tiempo, es posible que el perro y el bebé desarrollen un vínculo especial basado en el amor y la protección mutua. Recuerda siempre consultar con un profesional en comportamiento canino si tienes alguna preocupación o pregunta específica sobre la convivencia entre tu perro y tu bebé.

 


lunes, 3 de agosto de 2026

VIAJES Y EMBARAZO

 

¿Son seguros los viajes para las embarazadas?

En general los viajes son seguros, pero dependerá del lugar al que viaje, del medio de transporte y del momento de la gestación en que se encuentre. En principio no es necesario cancelar ningún viaje por estar embarazada salvo que, una vez consultado, su médico lo desaconseje.

¿Algún momento es mejor que otro para viajar durante el embarazo?

El momento ideal para viajar es a mitad del embarazo (14-28 semanas), en este momento la mayor parte de las mujeres ya han superado la etapa de las náuseas matutinas del embarazo.

En un embarazo avanzado, a menudo son más difíciles los movimientos o estar sentada durante mucho tiempo, además aumenta el riesgo de trabajo de parto (que empieza antes de las 37 semanas).

¿Las embarazadas pueden viajar a cualquier lugar del mundo?



En nuestra opinión hay que establecer algunas recomendaciones:

Viajar sólo a aquellos lugares en los que sepan que pueden ser asistidas por un médico especialista o que el traslado a un lugar adecuado sea corto. Evidentemente, esta recomendación abarca muchos países y regiones. Si no es por necesidad, posponga viajes que no se engloben en esta recomendación, fundamentalmente a los países del tercer mundo.

Si va a viajar a países del tercer mundo consulte con su ginecólogo las medidas que debe tomar para evitar determinadas enfermedades frecuentes en esos destinos: vacunas, medicamentos, profilácticos, etc.

La distancia al lugar de destino es importante. Los viajes serán más cómodos y convenientes que los largos, si el viaje es largo deberemos asegurar paradas en el transcurso del mismo para tener, tanto tener tiempo de descanso como de actividad.

Es recomendable viajar con un seguro médico y de devolución de gastos, con el que si las cosas cambian siempre podremos volver a casa.

Recomendamos comer y beber adecuadamente, además de utilizar ropa cómoda.

No es aconsejable abarcar demasiado. Cuando se tiene programado un viaje a un lugar lejano es tentador intentar verlo todo, pero seguramente esto no es lo más conveniente. Las jornadas deberán estar adaptadas a su estado.

¿Qué medios de transporte son más seguros para las embarazadas?



En general el transporte por carretera es una buena manera de viajar, particularmente si viaja en automóvil, ya que los asientos son más cómodos y regulables que en el transporte público y además podrá realizar las paradas que necesite.

Aun así, queremos hacer algunas puntualizaciones para los viajes en automóviles:

·         Es fundamental que las embarazadas sepan que pueden y deben usar el cinturón de seguridad. La banda horizontal debe colocarse por debajo del abdomen y la vertical debe pasar entre ambas mamas, a un lado del abdomen. Se produce mucho más daño si no se usa el cinturón de seguridad.

·         Deberá colocar el asiento tan lejos como pueda del salpicadero, de manera que esté más cómoda y aumente la distancia de seguridad al salpicadero.

·         No deben desactivar los airbags.

·         Como mensaje de tranquilidad conviene decir que, en caso de accidente, el traumatismo debe ser muy grave para que se vea afectado el feto, ya que este va protegido por el útero, el líquido amniótico y el propio abdomen materno.

·         Si el viaje es en tren o en autobús deberá tener en cuenta que estos transportes tienen los asientos, pasillo y baños un poco estrechos. Además, los movimientos dentro de ellos pueden ser dificultosos por los cambios en el centro de gravedad de la embarazada y teniendo en cuenta su edad gestacional.

·         Viajar en avión durante el embarazo casi siempre es seguro. Los manuales médicos de la IATA (Asociación de Transporte Aéreo Internacional) permiten viajar sin autorización específica hasta la 28ª semana. A partir de ese momento se recomienda consultar la conveniencia de viajar con el médico especialista. IATA recomienda que las mujeres embarazadas no vuelen a partir de la 36ª semana de gestación (32ª semana si es un embarazo gemelar sin complicaciones). No obstante, si la embarazada necesita viajar en ese periodo, deberá obligatoriamente consultar a su médico, quien decidirá sobre la conveniencia o no de volar.

Recomendaciones para viajar en avión:

No se preocupe por el detector de metales del aeropuerto, no le hará daño ni a usted ni al bebé.

Escoja un asiento que dé al pasillo, esto le hará más fácil levantarse y poder caminar cada hora. Además, no tendrá que molestar a otros pasajeros para llegar al baño.

Intente conseguir un asiento cerca de la parte delantera del avión, a menudo el viaje es más tranquilo en esa zona. El asiento trasero que divide primera clase de los demás asientos tiene mayor espacio para estirar sus piernas.

Recomendación si viaja en barco:

Consultar antes de viajar qué medicación debe tomar para los mareos. Si no se ha viajado antes en barco, quizás no sea un buen momento para iniciarse en la navegación

sábado, 18 de julio de 2026

INFECCIONES DE ORINA Y EMBARAZO

 

Infecciones de orina y embarazo

En la gestación se producen muchos cambios en el cuerpo de la mujer. Entre ellos, los que ocurren de manera normal en el sistema urinario de la embarazada favorecen el desarrollo de las infecciones del tracto urinario (ITU). Por ello, hay un mayor riesgo de contraer este tipo de infecciones en el embarazo. Dentro de estos cambios se encuentra:

·      Dilatación de los uréteres (los conductos que comunican los riñones con la vejiga).

·       Presión sobre uréteres y vejiga por el tamaño creciente del útero.

·       Menor tono muscular en los uréteres.

·       Mayor reflujo de vejiga a uréteres.

·       Aumento del volumen en la vejiga.

·       Mayor pH de la orina (se hace menos ácida) y mayor contenido de azúcares.

Las infecciones del tracto urinario (ITU) suponen un cultivo de orina con una bacteriuria de más de 100.000 unidades formadoras de colonias (UFC) por mililitro. De modo general, los microorganismos que causan estas ITU durante el embarazo son los mismos que en la mujer no gestante.

 


Tipos de infección de orina en el embarazo y síntomas

Se pueden distinguir tres tipos de infección de orina, en función de los síntomas que presenta la embarazada o de la ausencia de ellos. Se trata de la bacteriuria asintomática, la cistitis y la pielonefritis aguda.

Bacteriuria asintomática

La bacteriuria asintomática es la forma más frecuente de ITU, se produce en un 2-11% de los embarazos. Como su propio nombre indica, se caracteriza por la ausencia de síntomas, pese a que sí hay bacterias en la orina de la mujer.

Aunque no exista sintomatología, detectar las bacteriurias asintomáticas en el embarazo es importante. La gestación puede llevar a que estas bacteriurias asintomáticas se compliquen, dando lugar a pielonefritis aguda en un 30-35% de las ocasiones.

Por este motivo, cuando a la embarazada se le realiza la analítica del primer trimestre, lo recomendable es que se realice también un cultivo de orina para detectar las bacteriurias asintomáticas.

 


Así, si el resultado es positivo, se pondrá un tratamiento antibiótico a la paciente para disminuir la posibilidad de que ocurra una pielonefritis. De igual modo, se realizará un nuevo cultivo de orina post tratamiento para comprobar que ya es negativo y, periódicamente, se realizarán cultivos de control.

Además, el tratamiento de la bacteriuria asintomática podría reducir la tasa de parto pretérmino y de bajo peso al nacer.

Cistitis

Las cistitis ocurren en, aproximadamente, el 1,5% de las gestaciones y aparecen más frecuentemente en el segundo trimestre de embarazo. Estas ITU son bastante reconocibles porque la mujer nota síntomas como:

·         Dolor o ardor al orinar.

·         Mayor frecuencia de micción.

·         Sensación de necesitar orinar urgentemente.

·         Dolor en la zona superior del pubis.

·         Orina turbia o, incluso, con sangre.

 


En este caso, debe realizarse un cultivo de orina para confirmar el diagnóstico. Sin embargo, el tratamiento antibiótico puede iniciarse antes de tener los resultados, para evitar que la infección se agrave.

Una vez finalizado el tratamiento, se realizará otro cultivo de orina a los 7-15 días para comprobar que es negativo y, de igual modo, también se realizarán urinocultivos de control.

Pielonefritis aguda

Se trata de una infección en la que la vía urinaria alta y el riñón se ven afectados, de manera unilateral (más frecuente en el lado derecho) o bilateral. La pielonefritis aguda ocurre en el 1-2% de los embarazos, más comúnmente en aquellas mujeres que han padecido una bacteriuria asintomática, sobre todo, si no se sometieron a ningún tipo de tratamiento o no fue adecuado.

Su aparición suele ser en el segundo o tercer trimestre de gestación, causando síntomas como los siguientes:

·         Fiebre.

·         Sudoración y escalofríos.

·         Náuseas y vómitos.

·         Dolor en la lumbar intenso y constante.

·         Alteración del estado general de la embarazada.

 


Debido a su mayor gravedad, la pielonefritis aguda suele requerir que la embarazada sea hospitalizada. Así, podrá realizarse una evaluación por parte del obstetra, los análisis y pruebas necesarias y el inicio del tratamiento antibiótico intravenoso cuanto antes.

Posteriormente, el seguimiento incluye un cultivo de orina después de finalizar con el tratamiento antibiótico, así como de manera periódica (habitualmente cada mes).

 

¿La infección de orina durante el embarazo supone un riesgo?

Durante la gestación se producen una serie de cambios en el organismo de la mujer que puede aumentar la probabilidad de infección de orina. El riesgo recae en el hecho de que la infección se extienda al torrente sanguíneo y resulte peligroso para el feto y la madre. Por ello, es común hacer análisis de orina en los controles rutinarios del embarazo.

Los riesgos fetales más destacados son: parto prematuro, retraso del crecimiento fetal, bajo peso al nacer o anemia en el bebé.

¿Se puede prevenir la infección de orina en el embarazo?

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Existen algunos consejos que la mujer puede tener en cuenta para tratar de evitar la infección de orina en el embarazo. Entre ellos se encuentra:

·         Beber suficiente agua, para favorecer la producción de orina y la micción.

·         Acudir al baño siempre que sea necesario, sin aguantar ni retener la orina.

·         Limpiar la zona genital siempre de delante hacia atrás.

·         Usar ropa interior de algodón, más transpirable, para evitar la humedad.

·         Cambiar el bikini o bañador mojado por ropa seca tras el baño en piscina o playa.

·         Miccionar después de las relaciones sexuales.

No obstante, si apareciera infección urinaria en el embarazo, la mujer debe acudir al especialista cuanto antes para que pueda pautar el tratamiento más indicado y así evitar complicaciones para ella y el bebé.

En el caso de recurrencias, el especialista también puede pautar un tratamiento preventivo para prevenir que reaparezcan las infecciones.