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lunes, 3 de agosto de 2026

VIAJES Y EMBARAZO

 

¿Son seguros los viajes para las embarazadas?

En general los viajes son seguros, pero dependerá del lugar al que viaje, del medio de transporte y del momento de la gestación en que se encuentre. En principio no es necesario cancelar ningún viaje por estar embarazada salvo que, una vez consultado, su médico lo desaconseje.

¿Algún momento es mejor que otro para viajar durante el embarazo?

El momento ideal para viajar es a mitad del embarazo (14-28 semanas), en este momento la mayor parte de las mujeres ya han superado la etapa de las náuseas matutinas del embarazo.

En un embarazo avanzado, a menudo son más difíciles los movimientos o estar sentada durante mucho tiempo, además aumenta el riesgo de trabajo de parto (que empieza antes de las 37 semanas).

¿Las embarazadas pueden viajar a cualquier lugar del mundo?



En nuestra opinión hay que establecer algunas recomendaciones:

Viajar sólo a aquellos lugares en los que sepan que pueden ser asistidas por un médico especialista o que el traslado a un lugar adecuado sea corto. Evidentemente, esta recomendación abarca muchos países y regiones. Si no es por necesidad, posponga viajes que no se engloben en esta recomendación, fundamentalmente a los países del tercer mundo.

Si va a viajar a países del tercer mundo consulte con su ginecólogo las medidas que debe tomar para evitar determinadas enfermedades frecuentes en esos destinos: vacunas, medicamentos, profilácticos, etc.

La distancia al lugar de destino es importante. Los viajes serán más cómodos y convenientes que los largos, si el viaje es largo deberemos asegurar paradas en el transcurso del mismo para tener, tanto tener tiempo de descanso como de actividad.

Es recomendable viajar con un seguro médico y de devolución de gastos, con el que si las cosas cambian siempre podremos volver a casa.

Recomendamos comer y beber adecuadamente, además de utilizar ropa cómoda.

No es aconsejable abarcar demasiado. Cuando se tiene programado un viaje a un lugar lejano es tentador intentar verlo todo, pero seguramente esto no es lo más conveniente. Las jornadas deberán estar adaptadas a su estado.

¿Qué medios de transporte son más seguros para las embarazadas?



En general el transporte por carretera es una buena manera de viajar, particularmente si viaja en automóvil, ya que los asientos son más cómodos y regulables que en el transporte público y además podrá realizar las paradas que necesite.

Aun así, queremos hacer algunas puntualizaciones para los viajes en automóviles:

·         Es fundamental que las embarazadas sepan que pueden y deben usar el cinturón de seguridad. La banda horizontal debe colocarse por debajo del abdomen y la vertical debe pasar entre ambas mamas, a un lado del abdomen. Se produce mucho más daño si no se usa el cinturón de seguridad.

·         Deberá colocar el asiento tan lejos como pueda del salpicadero, de manera que esté más cómoda y aumente la distancia de seguridad al salpicadero.

·         No deben desactivar los airbags.

·         Como mensaje de tranquilidad conviene decir que, en caso de accidente, el traumatismo debe ser muy grave para que se vea afectado el feto, ya que este va protegido por el útero, el líquido amniótico y el propio abdomen materno.

·         Si el viaje es en tren o en autobús deberá tener en cuenta que estos transportes tienen los asientos, pasillo y baños un poco estrechos. Además, los movimientos dentro de ellos pueden ser dificultosos por los cambios en el centro de gravedad de la embarazada y teniendo en cuenta su edad gestacional.

·         Viajar en avión durante el embarazo casi siempre es seguro. Los manuales médicos de la IATA (Asociación de Transporte Aéreo Internacional) permiten viajar sin autorización específica hasta la 28ª semana. A partir de ese momento se recomienda consultar la conveniencia de viajar con el médico especialista. IATA recomienda que las mujeres embarazadas no vuelen a partir de la 36ª semana de gestación (32ª semana si es un embarazo gemelar sin complicaciones). No obstante, si la embarazada necesita viajar en ese periodo, deberá obligatoriamente consultar a su médico, quien decidirá sobre la conveniencia o no de volar.

Recomendaciones para viajar en avión:

No se preocupe por el detector de metales del aeropuerto, no le hará daño ni a usted ni al bebé.

Escoja un asiento que dé al pasillo, esto le hará más fácil levantarse y poder caminar cada hora. Además, no tendrá que molestar a otros pasajeros para llegar al baño.

Intente conseguir un asiento cerca de la parte delantera del avión, a menudo el viaje es más tranquilo en esa zona. El asiento trasero que divide primera clase de los demás asientos tiene mayor espacio para estirar sus piernas.

Recomendación si viaja en barco:

Consultar antes de viajar qué medicación debe tomar para los mareos. Si no se ha viajado antes en barco, quizás no sea un buen momento para iniciarse en la navegación

sábado, 18 de julio de 2026

INFECCIONES DE ORINA Y EMBARAZO

 

Infecciones de orina y embarazo

En la gestación se producen muchos cambios en el cuerpo de la mujer. Entre ellos, los que ocurren de manera normal en el sistema urinario de la embarazada favorecen el desarrollo de las infecciones del tracto urinario (ITU). Por ello, hay un mayor riesgo de contraer este tipo de infecciones en el embarazo. Dentro de estos cambios se encuentra:

·      Dilatación de los uréteres (los conductos que comunican los riñones con la vejiga).

·       Presión sobre uréteres y vejiga por el tamaño creciente del útero.

·       Menor tono muscular en los uréteres.

·       Mayor reflujo de vejiga a uréteres.

·       Aumento del volumen en la vejiga.

·       Mayor pH de la orina (se hace menos ácida) y mayor contenido de azúcares.

Las infecciones del tracto urinario (ITU) suponen un cultivo de orina con una bacteriuria de más de 100.000 unidades formadoras de colonias (UFC) por mililitro. De modo general, los microorganismos que causan estas ITU durante el embarazo son los mismos que en la mujer no gestante.

 


Tipos de infección de orina en el embarazo y síntomas

Se pueden distinguir tres tipos de infección de orina, en función de los síntomas que presenta la embarazada o de la ausencia de ellos. Se trata de la bacteriuria asintomática, la cistitis y la pielonefritis aguda.

Bacteriuria asintomática

La bacteriuria asintomática es la forma más frecuente de ITU, se produce en un 2-11% de los embarazos. Como su propio nombre indica, se caracteriza por la ausencia de síntomas, pese a que sí hay bacterias en la orina de la mujer.

Aunque no exista sintomatología, detectar las bacteriurias asintomáticas en el embarazo es importante. La gestación puede llevar a que estas bacteriurias asintomáticas se compliquen, dando lugar a pielonefritis aguda en un 30-35% de las ocasiones.

Por este motivo, cuando a la embarazada se le realiza la analítica del primer trimestre, lo recomendable es que se realice también un cultivo de orina para detectar las bacteriurias asintomáticas.

 


Así, si el resultado es positivo, se pondrá un tratamiento antibiótico a la paciente para disminuir la posibilidad de que ocurra una pielonefritis. De igual modo, se realizará un nuevo cultivo de orina post tratamiento para comprobar que ya es negativo y, periódicamente, se realizarán cultivos de control.

Además, el tratamiento de la bacteriuria asintomática podría reducir la tasa de parto pretérmino y de bajo peso al nacer.

Cistitis

Las cistitis ocurren en, aproximadamente, el 1,5% de las gestaciones y aparecen más frecuentemente en el segundo trimestre de embarazo. Estas ITU son bastante reconocibles porque la mujer nota síntomas como:

·         Dolor o ardor al orinar.

·         Mayor frecuencia de micción.

·         Sensación de necesitar orinar urgentemente.

·         Dolor en la zona superior del pubis.

·         Orina turbia o, incluso, con sangre.

 


En este caso, debe realizarse un cultivo de orina para confirmar el diagnóstico. Sin embargo, el tratamiento antibiótico puede iniciarse antes de tener los resultados, para evitar que la infección se agrave.

Una vez finalizado el tratamiento, se realizará otro cultivo de orina a los 7-15 días para comprobar que es negativo y, de igual modo, también se realizarán urinocultivos de control.

Pielonefritis aguda

Se trata de una infección en la que la vía urinaria alta y el riñón se ven afectados, de manera unilateral (más frecuente en el lado derecho) o bilateral. La pielonefritis aguda ocurre en el 1-2% de los embarazos, más comúnmente en aquellas mujeres que han padecido una bacteriuria asintomática, sobre todo, si no se sometieron a ningún tipo de tratamiento o no fue adecuado.

Su aparición suele ser en el segundo o tercer trimestre de gestación, causando síntomas como los siguientes:

·         Fiebre.

·         Sudoración y escalofríos.

·         Náuseas y vómitos.

·         Dolor en la lumbar intenso y constante.

·         Alteración del estado general de la embarazada.

 


Debido a su mayor gravedad, la pielonefritis aguda suele requerir que la embarazada sea hospitalizada. Así, podrá realizarse una evaluación por parte del obstetra, los análisis y pruebas necesarias y el inicio del tratamiento antibiótico intravenoso cuanto antes.

Posteriormente, el seguimiento incluye un cultivo de orina después de finalizar con el tratamiento antibiótico, así como de manera periódica (habitualmente cada mes).

 

¿La infección de orina durante el embarazo supone un riesgo?

Durante la gestación se producen una serie de cambios en el organismo de la mujer que puede aumentar la probabilidad de infección de orina. El riesgo recae en el hecho de que la infección se extienda al torrente sanguíneo y resulte peligroso para el feto y la madre. Por ello, es común hacer análisis de orina en los controles rutinarios del embarazo.

Los riesgos fetales más destacados son: parto prematuro, retraso del crecimiento fetal, bajo peso al nacer o anemia en el bebé.

¿Se puede prevenir la infección de orina en el embarazo?

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Existen algunos consejos que la mujer puede tener en cuenta para tratar de evitar la infección de orina en el embarazo. Entre ellos se encuentra:

·         Beber suficiente agua, para favorecer la producción de orina y la micción.

·         Acudir al baño siempre que sea necesario, sin aguantar ni retener la orina.

·         Limpiar la zona genital siempre de delante hacia atrás.

·         Usar ropa interior de algodón, más transpirable, para evitar la humedad.

·         Cambiar el bikini o bañador mojado por ropa seca tras el baño en piscina o playa.

·         Miccionar después de las relaciones sexuales.

No obstante, si apareciera infección urinaria en el embarazo, la mujer debe acudir al especialista cuanto antes para que pueda pautar el tratamiento más indicado y así evitar complicaciones para ella y el bebé.

En el caso de recurrencias, el especialista también puede pautar un tratamiento preventivo para prevenir que reaparezcan las infecciones.

 


jueves, 25 de junio de 2026

 

Importancia del hierro durante el embarazo

 

Papel del hierro en el organismo

El hierro es un mineral que forma parte de la hemoglobina, una proteína fundamental en los glóbulos rojos. Su función es transportar el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo. Si la cantidad de hierro en el organismo no es la adecuada, no se fabricará hemoglobina y, por tanto, la cantidad de glóbulos rojos en la sangre será menor. Como consecuencia de ello, los tejidos y los órganos no recibirán la cantidad de oxígeno necesaria.

Otras funciones del hierro en el organismo son las siguientes:

·         Forma parte de la mioglobina, una proteína encargada de aportar oxígeno a los músculos.

·         Participa en la formación de colágeno.

·         Ayuda a incrementar la resistencia a las enfermedades, ya que refuerza el sistema inmune.

·         Interviene en procesos metabólicos y en la producción energética.

·         Contribuye en la formación de hormonas.

 

 

Tanto durante el embarazo como a lo largo del periodo de lactancia es importante que el aporte de hierro a la madre sea el adecuado.

A pesar de todas las funciones del hierro, su déficit es la causa más habitual de anemia. Por ello, llevar una dieta rica en alimentos con hierro disminuirá el riesgo de padecer esta dolencia.

El hierro en el embarazo

La alimentación de la madre durante el embarazo debe ser correcta para que aporte el contenido energético necesario tanto para ella como para el bebé. A lo largo de las semanas de embarazo existe un elevado riesgo de que haya un déficit de hierro, produciéndose anemia debido a que la embarazada requiere más cantidad de este mineral.

Los requerimientos de hierro por parte de la embarazada variarán según el trimestre de gestación. En líneas generales, se aconseja que la ingesta de hierro durante el primer trimestre de embarazo sea de 27 mg al día; mientras que en el segundo y tercer trimestre se aumente el consumo de hierro a 30-60 ng diarios. En cambio, las necesidades de hierro en mujeres que no están embarazadas son menores, en torno a 18 mg al día.

Si los niveles de hierro en la sangre materna no son los adecuados, existe más riesgo de que el bebé nazca prematuramente y de que tenga un bajo peso. Además, las mujeres con anemia por deficiencia de hierro también pueden sufrir un aborto espontáneo.

 



Por ello, es fundamental que la dieta de la embarazada incluya alimentos con elevado contenido en hierro.

Síntomas del hierro bajo en embarazadas

Al aumentar las necesidades de hierro durante el embarazo, si no hay un aporte adecuado del mismo, es posible que la mujer sufra anemia por deficiencia de hierro.

Entre las principales manifestaciones clínicas de un déficit de hierro en mujeres embarazadas se encuentran las siguientes:

·         Debilidad.

·         Mareos.

·         Riesgo de infecciones.

·         Piel pálida.

·         Nerviosismo y ansiedad.

 

Manifestaciones clínicas un bajo nivel de hierro durante el embarazo

 




En los casos más graves, la embarazada podría notar un aumento de la velocidad de los latidos cardíacos, hipotensión o incluso dificultad para mantener la concentración.

Si quieres más información sobre ello, puedes visitar este artículo: ¿Por qué me siento cansada si tengo anemia a lo largo del embarazo?

Hierro en la leche

Durante el periodo de lactancia materna, los bebés reciben la cantidad de hierro necesaria a través de la madre. Sin embargo, cuando el bebé tiene 4-6 meses, se inicia la alimentación con papillas enriquecidas con hierro.

Las necesidades de hierro en los bebés durante el periodo de lactancia varían según su edad. Por ejemplo, los requerimientos de hierro del lactante desde el nacimiento hasta los 4 meses de vida son de unos 0.27 mg al día. En cambio, los bebés de 4-6 meses necesitan un aporte de 0,78 mg diario de hierro, así como de 11 mg al día entre los 6-12 meses.

Los expertos recomiendan a las futuras madres, visitar a su especialista para someterse a controles rutinarios y poder consultarle acerca de de los alimentos ricos en hierro y suplementos vitamínicos, pudiendo asegurar así una leche materna mucho más nutritiva.

En determinadas situaciones, como bebés prematuros o existencia de factores de riesgo de deficiencia de hierro, el especialista puede recetar suplementos de hierro para cumplir las necesidades nutricionales del lactante.

Mejorar los niveles de hierro en la dieta

Como hemos comentado anteriormente, un correcto aporte de hierro a lo largo de los meses de embarazo, así como tras el parto y la lactancia es fundamental. Algunos alimentos recomendados durante la gestación por ser fuente de hierro son los siguientes:

·         Carnes rojas magras.

·         Carnes de ave.

·         Legumbres.

·         Verduras como las espinacas, las acelgas o el brócoli.

·         Pescado azul como, por ejemplo, sardinas.

Alimentos fuente de hierro

 

 

Además, si hay un déficit de hierro, habrá que tener en cuenta también las cantidades de calcio ingeridas puesto que dificulta su absorción. Del mismo modo, también hay que prestar atención a las cantidades de café y té consumidos.

Del mismo modo, la madre deberá continuar con la dieta equilibrada durante la lactancia y seguir con la ingesta de carnes magras, pescado, huevos, vegetales de hoja verde, etc. En caso de ser necesario, también le indicarán la administración de suplementos de hierro.

 

¿Cómo prevenir la anemia por falta de hierro durante el embarazo?

El principal consejo para evitar una posible anemia durante el embarazo es llevar una alimentación sana y equilibrada. Por ello, es importante incluir en la dieta alimentos como verduras, hortalizas, frutas, cereales, pescados, etc.

Además, si se acompañan los alimentos con frutas o verduras con vitamina C se ayudará a una mejor absorción del hierro. En cambio, se debe evitar el consumo de alimentos con grandes cantidades de calcio puesto que va a dificultad la absorción del hierro.

Por último, si tu médico te lo indica, podrás complementar la alimentación con complejos vitamínicos.

¿Los suplementos de hierro durante el embarazo y la lactancia provocan estreñimiento?

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Sí. Todos los suplementos alimenticios pueden causar efectos secundarios. En el caso de tomar suplementos de hierro, la mujer puede presentar:

·         Diarrea.

·         Estreñimiento.

·         Náuseas y vómitos.

·         Calambres en las piernas.