Infecciones de orina y embarazo
En la gestación se producen muchos cambios en el cuerpo de la mujer. Entre
ellos, los que ocurren de manera normal en el sistema urinario de la embarazada
favorecen el desarrollo de las infecciones del tracto urinario (ITU). Por ello,
hay un mayor riesgo de contraer este tipo de infecciones
en el embarazo. Dentro de estos cambios se encuentra:
· Dilatación de los uréteres (los
conductos que comunican los riñones con la vejiga).
· Presión sobre uréteres y vejiga por el
tamaño creciente del útero.
· Menor tono muscular en los uréteres.
· Mayor reflujo de vejiga a uréteres.
· Aumento del volumen en la vejiga.
· Mayor pH de la orina (se hace menos ácida) y mayor
contenido de azúcares.
Las infecciones del tracto urinario (ITU) suponen un cultivo de orina con
una bacteriuria de más de 100.000 unidades formadoras de colonias (UFC) por
mililitro. De modo general, los microorganismos que causan estas ITU durante el
embarazo son los mismos que en la mujer no gestante.
Tipos de infección de orina en el embarazo y síntomas
Se pueden distinguir tres tipos de infección de orina, en función de los
síntomas que presenta la embarazada o de la ausencia de ellos. Se trata de la
bacteriuria asintomática, la cistitis y la pielonefritis aguda.
Bacteriuria asintomática
La bacteriuria asintomática es la forma más frecuente de ITU, se produce en
un 2-11% de los embarazos. Como su propio nombre
indica, se caracteriza por la ausencia de síntomas, pese a que sí hay bacterias
en la orina de la mujer.
Aunque no exista sintomatología, detectar las bacteriurias asintomáticas en
el embarazo es importante. La gestación puede llevar a que estas bacteriurias
asintomáticas se compliquen, dando lugar a pielonefritis aguda en
un 30-35% de las ocasiones.
Por este motivo, cuando a la embarazada se le realiza la analítica del
primer trimestre, lo recomendable es que se realice también un cultivo de orina para detectar las bacteriurias
asintomáticas.
Así, si el resultado es positivo, se pondrá un tratamiento antibiótico a la paciente para disminuir la
posibilidad de que ocurra una pielonefritis. De igual modo, se realizará un
nuevo cultivo de orina post tratamiento para comprobar que ya es negativo y,
periódicamente, se realizarán cultivos de control.
Además, el tratamiento de la bacteriuria asintomática podría reducir la
tasa de parto pretérmino y de bajo peso al nacer.
Cistitis
Las cistitis ocurren en, aproximadamente, el 1,5% de las gestaciones y aparecen más
frecuentemente en el segundo trimestre de embarazo. Estas ITU son bastante
reconocibles porque la mujer nota síntomas como:
·
Dolor o ardor al orinar.
·
Mayor frecuencia de micción.
·
Sensación de necesitar orinar urgentemente.
·
Dolor en la zona superior del pubis.
·
Orina turbia o, incluso, con sangre.
En este caso, debe realizarse un cultivo de orina para confirmar el
diagnóstico. Sin embargo, el tratamiento antibiótico puede iniciarse antes de
tener los resultados, para evitar que la infección se agrave.
Una vez finalizado el tratamiento, se realizará otro cultivo de orina a los
7-15 días para comprobar que es negativo y, de igual modo, también se
realizarán urinocultivos de control.
Pielonefritis aguda
Se trata de una infección en la que la vía urinaria alta y el riñón se ven
afectados, de manera unilateral (más frecuente en el lado derecho) o bilateral.
La pielonefritis aguda ocurre en el 1-2% de los
embarazos, más comúnmente en aquellas mujeres que han padecido una bacteriuria
asintomática, sobre todo, si no se sometieron a ningún tipo de tratamiento o no
fue adecuado.
Su aparición suele ser en el segundo o tercer trimestre de gestación,
causando síntomas como los siguientes:
·
Fiebre.
·
Sudoración y escalofríos.
·
Náuseas y vómitos.
·
Dolor en la lumbar intenso y constante.
·
Alteración del estado general de la
embarazada.
Debido a su mayor gravedad, la pielonefritis aguda suele requerir que la
embarazada sea hospitalizada. Así, podrá
realizarse una evaluación por parte del obstetra, los análisis y pruebas
necesarias y el inicio del tratamiento antibiótico intravenoso cuanto antes.
Posteriormente, el seguimiento incluye un cultivo de orina después de
finalizar con el tratamiento antibiótico, así como de manera periódica
(habitualmente cada mes).
¿La infección de orina durante el embarazo supone un riesgo?
Durante la gestación se producen una serie de cambios en el organismo de la
mujer que puede aumentar la probabilidad de infección de orina. El riesgo recae
en el hecho de que la infección se extienda al torrente sanguíneo y resulte
peligroso para el feto y la madre. Por ello, es común hacer análisis de orina
en los controles rutinarios del embarazo.
Los riesgos fetales más destacados son: parto prematuro, retraso del
crecimiento fetal, bajo peso al nacer o anemia en el bebé.
¿Se puede prevenir la infección de orina en el embarazo?
.
Existen algunos consejos que la mujer puede tener en cuenta para tratar de
evitar la infección de orina en el embarazo. Entre ellos se encuentra:
·
Beber suficiente agua, para favorecer la producción de orina y la micción.
·
Acudir al baño siempre que sea necesario, sin aguantar ni retener la orina.
·
Limpiar la zona genital siempre de delante hacia atrás.
·
Usar ropa interior de algodón, más transpirable, para evitar la humedad.
·
Cambiar el bikini o bañador mojado por ropa seca tras el baño en piscina o
playa.
·
Miccionar después de las relaciones sexuales.
No obstante, si apareciera infección urinaria en el embarazo, la mujer debe
acudir al especialista cuanto antes para que pueda pautar el tratamiento más
indicado y así evitar complicaciones para ella y el bebé.
En el caso de recurrencias, el especialista también puede pautar un
tratamiento preventivo para prevenir que reaparezcan las infecciones.







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