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miércoles, 31 de julio de 2024

Cistitis e infección de orina en verano.

 Durante el verano aumentan los problemas en el sistema urinario. Los baños en la playa y las piscinas, la falta de hidratación o la práctica deportiva a altas temperaturas pueden alterar su estado y aumentar el riesgo de infecciones.

Existen tres tipos de infecciones de orina. En primer lugar, se encuentra la cistitis, el tipo de infección más frecuente. Esta patología es una infección de la vejiga causada por una contaminación bacteriana que se origina en el tracto urinario y que posteriormente se extiende hasta la vejiga. “Entre los síntomas más frecuentes se encuentran las molestias al orinar, escozor, ardor, dolor, micción frecuente y escasa en cantidad, así como, sensación de no haber finalizado la micción cuando ya se ha terminado y, en casos más graves, la presencia de sangre en la propia orina. Puede presentarse con y sin fiebre”.

 Otras de las infecciones de orina más habituales son la prostatitis, infección en la próstata y por consecuencia exclusiva en los hombres, y la pielonefritis que es la forma más grave y menos frecuente de infección que afecta a nivel de los uréteres y el riñón. Todas las infecciones son producidas por bacterias siendo la más frecuente la bacteria E. coli.

 Las más propensas a desarrollar estas infecciones son las mujeres, de hecho, las molestias urinarias son 14 veces mayores que en los hombres. Se estima que el 50% de las mujeres adultas sufrirá infecciones urinarias al menos una vez en la vida. La razón de que las mujeres sean más propensas es que el tamaño de la uretra de las mujeres es más corto que la de los hombres y que su obertura está más cerca del ano, facilitando así la entrada de bacterias intestinales.

 

Recomendaciones

Para evitar estas molestias, que pueden condicionar el verano y las vacaciones, es importante seguir unos buenos hábitos en el día a día y cuidar la nutrición, incorporando alimentos como el yogur no azucarado u otros probióticos. Éstos cuentan con propiedades que ayudan a eliminar las bacterias patógenas que se adhieren a las paredes del tracto urinario. Además, los ejercicios de suelo pélvico pueden ayudar a prevenir los problemas del sistema urinario:

 

  • Beber un litro y medio o dos litros de agua al día, ya que provocará micciones con más frecuencia, que ayudarán a arrastrar hacia al exterior aquellas bacterias que se puedan encontrar en la vejiga.
  • No retener la orina y acudir al baño siempre que nuestro cuerpo nos lo pida, sobre todo después de mantener relaciones sexuales, debido a que, durante el coito, se empujan automáticamente bacterias hacia el interior de la vejiga urinaria.
  • Aunque la zona genital se debe mantener limpia, un exceso de limpieza puede afectar negativamente el microbiota vaginal que es una de las defensas que evita las infecciones de orina. Para cuidar del microbiota vaginal debemos alejarnos de las duchas vaginales, los jabones abrasivos y la ropa muy ajustada.
  • La alimentación también tiene un papel importante en la prevención de las infecciones urinarias. Los arándanos, por ejemplo, tienen propiedades antioxidantes que reparan la inflamación local y efectos acidificantes que evitan la proliferación bacteriana.Resultado de imagen de cistitis o infección de orina en verano

domingo, 21 de julio de 2024

                  HONGOS ESTIVALES .PIE DE ATLETA

                 CONSEJOS Y PREVENCIÓN



¿Qué es?

El pie de atleta, dolencia también conocida como tiña podal o intertrigo interdigital, es una infección que se produce en los espacios entre los dedos del pie, provocada por una especie de hongos parasitarios muy contagiosos, llamados dermatofitos. Puede durar poco o mucho tiempo e, incluso, reaparecer tras el tratamiento.

Más frecuente a partir de la adolescencia, así como en el verano y en la primavera, esta micosis produce habitualmente una inflamación entre el cuarto y el quinto dedo del pie, que en ocasiones se puede expandir hacia los demás dedos, las uñas, los talones u otras partes del cuerpo como las palmas y los dedos de las manos



¿Quién padece pie de atleta?

A pesar de lo que su nombre pueda sugerir, no se trata de un problema que afecte exclusivamente a deportistas –aunque estos sí la padecen con frecuencia-. De hecho, la tiña podal es la infección cutánea por hongos superficial más frecuente: entre el 15% y el 25% de la población la sufrirá en algún momento de su vida, aunque sea de manera subclínica- y se encuentra entre las diez dermatosis más habituales en la consulta del dermatólogo.

De distribución mundial, es ligeramente más frecuente entre los hombres jóvenes, aunque puede manifestarse a cualquier edad y en ambos sexos. De acuerdo al Estudio epidemiológico sobre las dermatofitosis en España, realizado en 2011, la edad media de los pacientes infectados fue de 38,7 años, y el 55,6% de ellos eran varones.

Así mismo, en niños también pueden aparecer este tipo de hongos, pudiendo llegar a padecerlos el 6% de la población pediátrica. De hecho, es la tercera enfermedad dérmica más frecuente en niños menores de 12 años. En general, está infradiagnosticada porque muchas personas no saben que transportan una tiña contagiosa.

Cuáles son sus causas?

La micosis o infección por hongos en los pies está provocada en la mayoría de los casos –el 98%- por un hongo llamado dermatofito, que coloniza la piel y se multiplica cuando el pie está expuesto a ambientes cálidos y húmedos como los de piscinas, vestuarios, saunas o gimnasios.

Los dermatofitos son un grupo de hongos multicelulares que se desarrollan solamente en los tejidos queratinizados; es decir, aquellos formados por células muertas que contienen queratina, ya que en los tejidos vivos son destruidos por el sistema inmunológico. Existen más de 100.000 especies de dermatofitos, aunque tan solo unas 150 pueden provocar patologías en las personas.

En concreto, la especie que suele producir la micosis con más frecuencia es la Trichophyton rubrum, seguida por la Trichophyton mentagrophytes, la Epidermophyton floccosum y, en niños, la T. tonsurans.Los hongos que provocan la micosis en los pies crecen en ambientes cálidos y húmedos.

  • Los hongos que provocan la micosis en los pies crecen en ambientes cálidos y húmedos, por lo que los principales factores desencadenantes de la tiña podal son:

    • La oclusión del pie: uso frecuente de calzado deportivo, calcetines de nailon que no permiten la transpiración, uso de calzado inadecuado…
    • La práctica de actividades deportivas que impliquen oclusión o humedad prolongada en el pie, como el esquí, la natación o el running.
    • La sudoración excesiva (hiperhidrosis).
    • Una mala higiene del pie.
    • El hábito de andar descalzo en lugares públicos.
    • Los ambientes calurosos y húmedos como vestuarios, duchas colectivas, saunas, piscinas.
    • Sufrir alteraciones metabólicas como la diabetes, inmunodeficiencias o problemas circulatorios.
    • El uso crónico de antibióticos y/o corticoides.
    • Trabajar en lugares húmedos (mineros, trabajos industriales, forestales, etc).
    • Por todo esto, el verano es la época en la que más se produce esta infección, ya que es más normal que vayamos descalzos y es cuando más nos acercamos a lugares de riesgo, como piscinas o duchas públicas. A todo esto se une el calor y la sudoración que se producen en el periodo estival.

      El contagio se produce casi siempre de lugares en que coinciden varias personas y llevan los pies descalzos como, pueden ser:

      • Suelos de piscinas, duchas, cuarteles, colegios, saunas, hoteles, gimnasios…
      • Alfombras, moquetas…
      • Uso de ropas comunes: toallas, calcetines, calzado, cepillos…
      • ¿Cuáles son sus síntomas?

        El pie de atleta o tiña podal puede provocar desde pequeñas molestias hasta síntomas realmente incómodos, aunque no todos aparecen al mismo tiempo. Es más, al principio no hay signos clínicos, sino que se van instalando paulatinamente. Entre los síntomas más habituales e encuentran:

        • Enrojecimiento o sarpullido en la zona interna del pie.
        • Picazón, sensación de ardor o escozor.
        • Ampollitas que supuran entre los dedos.
        • Abultamientos en los pies.
        • Grietas o descamación entre los dedos o en los lados del pie.
        • Enrojecimiento o callosidades en los talones de los pies.
        • Piel entre los dedos que puede lucir «blancuzca» y tiene un olor desagradable. Este olor se produce casi siempre por la fermentación y putrefacción en las que intervienen bacterias.
        • Piel en carne viva (tras rascado).
        • Las uñas pueden debilitarse y decolorarse.
        • El diagnóstico clínico de esta dolencia se confirma con diferentes pruebas, como el examen microscópico y cultivo de la piel, previa toma de muestra por raspado. También pueden llegar a realizarse un examen clínico mediante la Luz de Wood -un tipo de luz ultravioleta- o un antibiograma –una prueba microbiológica-.
        • El diagnóstico clínico de esta dolencia se confirma con diferentes pruebas, como el examen microscópico y cultivo de la piel, previa toma de muestra por raspado. También pueden llegar a realizarse un examen clínico mediante la Luz de Wood -un tipo de luz ultravioleta- o un antibiograma –una prueba microbiológica-.
        • consejos para prevenir el pie de atleta

        • Una higiene de los pies adecuada es primordial para prevenir la aparición de hongos o eliminarlos. En concreto, resulta conveniente tomar las siguientes precauciones en nuestro día a día:

          • 1. Mantén tus pies limpios.
            Los pies sudados y sucios aumentan el riesgo de desarrollar micosis en los pies. Por ese motivo, debes lavarlos todos los días con agua y jabón. Igualmente, dúchate siempre tras realizar alguna actividad física.
          • 2. Sécalos con mucho cuidado.
            Después de lavarte o ducharte, aclárate bien los pies para evitar que queden restos de jabón y sécalos a conciencia, sobre todo entre los dedos. Si es necesario, aplica después antitranspirantes para controlar el sudor y la humedad.
          • 3. Opta por un calzado que transpire.
            Evita el calzado apretado, de material sintético que no permite respirar a tus pies, y opta por zapatos o zapatillas de deporte transpirables o de materias naturales. Desinfecta habitualmente tus zapatos y tira los que se queden viejos.
          • 4. Cambia a menudo de zapatos.
            Alterna distintos tipos de calzado a lo largo de la semana e, incluso, a lo largo del mismo día: zapatos, deportivas, zapatillas… En verano, las sandalias y zapatos abiertos permitirán a tus pies respirar mejor.
          • 5. Viste calcetines de algodón.
            O de otros tejidos naturales, que mantendrán tus pies frescos y secos. Cámbiatelos todos los días o cada vez que se mojen o humedezcan.
          • 6. No camines descalzo por zonas comunes.
            Por ejemplo, piscinas, saunas o duchas públicas, pues aumenta el riesgo de infección de una manera muy considerable. Usa sandalias, chancletas o escarpines cuando camines por este tipo de áreas.
          • 7. No compartas toallas ni calzado.
            No olvides que el hongo que provoca el pie de atleta se contagia fácilmente de una persona a otra, por lo que no debes compartir toallas, ningún tipo de calzado ni mucho menos calcetines u otros objetos como cortaúñas o tijeras.
          • 8. Mantén limpio el baño de tu casa.
            Todas las superficies deben estar impecables y desinfectadas, pero especialmente los platos o bañeras donde te lavas o duchas. Y Cambia las toallas frecuentemente y lavarlas en agua caliente.
          • 9. Extrema las precauciones, si perteneces a un grupo de riesgo.
            Es una buena idea usar polvos o talcos antifúngicos o de secado para prevenir el pie de atleta si, por ejemplo, eres deportista y acudes con frecuencia a duchas y vestuarios públicos, o sufres diabetes.
          • 10. Consulta a tu médico o farmacéutico ante  los primeros síntomas.
            Los hongos son muy frecuentes y no son algo de lo que debas avergonzarte. No esperes a que las primeras molestias se agraven, acude cuanto antes al profesional sanitario y comienza lo antes posible el tratamiento.
          • El tratamiento puede incluir diversos tipos de medidas:

            • Extremar la higiene de los pies. El paciente debe lavarse bien los pies con jabón y agua al menos dos veces al día y después secarlos bien, especialmente entre los dedos. Además, debe usar calcetines limpios de algodón, que ha de cambiarse con la mayor frecuencia posible. También debe cambiar de calzado al menos dos veces a día y aplicarse diariamente, por las mañanas, antifúngicos en polvo.
            • Tratamiento farmacológico. Implica diversas soluciones o incluso antibióticos para casos extensos, muy sintomáticos, recidivas o en pacientes que pertenezcan a los grupos de riesgo. El farmacéutico puede asesorar al respecto.
              El tratamiento farmacológico habitual comprende la aplicación tópica, que es la primera opción en la mayoría de los casos, o la aplicación sistémica (oral o parenteral), para casos de infecciones graves, invasivas o cuando la respuesta terapéutica a los tópicos es insuficiente
          • Bibliografía: Cinfasalud

domingo, 14 de julio de 2024

MÉTODO KASSING

 


Método Kassing: dar biberones de manera respetuosa


La forma natural y fisiológica de alimentarse de un bebé humano es del pecho de su madre. Esta alimentación tiene unas características especiales: la succión requiere de una musculatura determinada y la leche fluye a una velocidad más o menos lenta.

Sin embargo, los bebes que se alimentan con biberón se ha demostrado que suelen comer más de lo que necesitan por dos motivos:


  1. La leche fluye más rápidamente y no da tiempo a que el bebé identifique si está saciado. El bebé come y come.
  2. Los cuidadores tenemos la tendencia de insistir en que se acabe toda la leche, y en consecuencia hay mayor riesgo de sobrepeso y obesidad a largo plazo.

Lo ideal es que cuando alimentemos al bebé SIEMPRE QUE SE ALIMENTE CON BIBERÓN (en cualquier tipo de lactancia) sea de la forma más parecida al pecho. Es el método Kassing.

Método recomendado SIEMPRE que se administra biberón, independientemente de cuál sea el objetivo, pero sobre todo cuando por determinadas circunstancias  (decisión personal, enfermedad de la madre o el bebé, incorporación al trabajo, insuficiente producción de leche…) es necesario suplementar al bebé con leche (de fórmula/materna) y evitar que el bebé se acostumbre al biberón y rechace mamar del pecho materno ya que en este segundo requiere mayor esfuerzo por parte del bebé (por el síndrome confusión del pezón).

La alimentación con biberón es más fácil para el bebé ya que requiere menos esfuerzo (orificio grande, la leche cae por gravedad). Al intentar luego volver a ofrecer el pecho pueden aparecer dificultades para alimentarse ya que se pueden confundir (síndrome confusión tetina-pezón) o simplemente rechazarlo al ser más compleja la succión.

Beneficios

  • Busca reproducir las condiciones de la lactancia materna, a nivel de estimulación, esfuerzo y enganche. Le ayuda a trabajar la musculatura y disminuye el riesgo de alteraciones en el desarrollo de la cavidad bucal (disminuye el riesgo de alteraciones en la forma del paladar en su función linguae y labial). 
  • Permite al bebé mantener un ritmo de succión-deglución-respiración correcto.
  • El bebé regula la cantidad que come ya que con el ritmo de alimentación más lento le permite saber cuándo está saciado. Le permite gestionar su hambre-saciedad. 
  • Los adultos sabemos cuándo el bebé está saciado, y por tanto evitamos la sobrealimentación (y por tanto el sobrepeso y la obesidad). 
  • Interfiere menos con la lactancia materna ya que minimiza la confusión tetina-pezón.

El biberón

Biberón recto, en lugar de curvo, ya que este tipo de biberones hacen que la leche que está en la parte alta del biberón salga con mayor fuerza.

Debe ofrecerse horizontal, sin inclinarlo. De esta forma el bebé será quién extraiga la leche evitando que caiga por gravedad. La gestionará mejor y evitamos posibles atragantamientos.

La tetina

Se recomienda que el biberón sea con tetina fisiológica (no anatómica).

  • Redonda y estrecha: que se asemeje a la forma del pezón materno y de esta forma la posición de la lengua sea la más parecida a la colocación al pecho. 
  • Larga: para que la tetina pueda tocar el punto en el que se une el paladar duro y el blando, igual que en el caso de la lactancia materna
  • Blanda (de silicona mejor que de látex): para no alterar su paladar
  • De flujo lento: para que la leche tarde más en salir la leche y requiera por parte del bebé un esfuerzo similar a la lactancia materna para obtener la leche del biberón. 

 La técnica



  •  Posición del bebé: El bebé tiene que estar lo más vertical posible. Poner al BEBÉ SEMISENTADO sujetándole cabeza y cuello, con el torso vertical, sin tumbarle. Tumbado la leche le cae por gravedad, sola y el bebé no hace ningún esfuerzo en obtener la leche. Además, hay más riesgo de atragantamientos y de infecciones de oído.
  •  Posición del biberón: Dar el BIBERÓN EN HORIZONTAL, sin inclinarlo, para controlar mejor el flujo de leche. De esta forma se reduce el efecto de la gravedad y el bebé regula lo que come ya que será quién saque la leche al succionar. La gestionará mejor y evita a atragantamientos.
  • Antes de empezar ESTIMULAR EL REFLEJO DE BÚSQUEDA (tocar con la tetina alrededor de la boca, nariz, las mejillas…) para que el bebé busque, sepa que va a empezar a comer y abra la boca. Es decir, no introducir la tetina directamente en la boca del bebé directamente.
  • Cuando abra la boca INTRODUCIR LA TETINA LO MÁXIMO POSIBLE dentro de la boca del bebé, para que la tenga muy abierta, de forma similar a lo que lo haría si estuviera mamando del pecho.
  • El bebé controla LA VELOCIDAD Y LA CANTIDAD DE LECHE QUE DESEA TOMAR.
  • Hacer pausas cada 20-30 succiones retirando el biberón para descansar y darle tiempo al bebé a sentir si sigue teniendo hambre o ya está saciado. 
  • CONTROLAR LAS SEÑALES DE SACIEDAD que nos indican si el bebé está o no satisfecho. Si el bebé se queda tranquilo no debemos ofrecer más. No insistir si no abre la boca. Si sigue buscando volveremos empezar el ciclo.
  • Alternar el lado en cada toma igual que sucede con la lactancia materna. De esta forma simulamos que está tomando de los dos pechos. 

Alternativas para dar leche desde el nacimiento 

·         Vasitos con boquilla abierta

·         Relactador

·         Dedo-jeringa




En caso de ofrecer biberón idealmente retirarlo al año. 


sábado, 15 de junio de 2024

SEQUEDAD VAGINAL

 

Distintos estudios manifiestan que alrededor del 50% de las mujeres sanas mayores de 60 años presenta síntomas relacionados con la atrofia vaginal, manifestándose fundamentalmente por una sensación de sequedad vaginal, prurito, irritación, cierto grado de quemazón e incluso dolor en las relaciones sexuales (dispareunia).

La sequedad vaginal se manifiesta por la disminución de los fluidos generados en el aparato genital femenino.

El cuello del útero

El canal cervical, ubicado en la parte inferior de la matriz o útero, está recubierto por múltiples glándulas pequeñas que producen una secreción espesa llamada «moco cervical». Este fluido ocupa el canal del útero y gotea hacia la vagina. Su principal misión es conducir los espermatozoides al interior del útero durante la fecundación, por tanto, su producción está regulada por las hormonas ováricas (estrógenos) que lo hacen más abundante y fluido durante la ovulación.

La vagina

Es un conducto muscular dotado de gran elasticidad. Su función es comunicar el aparato genital interno con el exterior. El revestimiento vaginal está muy condicionado por la acción de los estímulos sexuales y de las hormonas ováricas, que regulan su secreción mejorando la humedad y lubricación de la zona.

La vulva

La vagina llega al exterior por la vulva, que es la parte visible del aparato genital femenino. En ella además desembocan las glándulas vulvares, cuyas secreciones colaboran en la lubricación.

Por lo tanto, el fluido que lubrica la vagina está constituido por la mezcla del moco producido por las glándulas del cuello uterino, el líquido trasudado de las paredes vaginales y la secreción de las glándulas vulvares. La cantidad de fluido que se genera varía en función del momento del ciclo menstrual y de los estímulos sexuales.

La sequedad vaginal se produce como consecuencia de la disminución en la producción de fluidos del aparato genital femenino. Esta falta de lubricación puede provocar una sensación de malestar que suele resultar bastante desagradable. En este artículo describiremos las causas que provocan esta sequedad vaginal, los productos más idóneos para combatirla y qué consejos podemos aportar desde la oficina de farmacia a las mujeres que refieren este problema.

Etiología

El síntoma más común de la sequedad vaginal es el dolor durante la relación sexual o dispareunia, que se produce por la falta de fluido en la mucosa vaginal, necesario para soportar la fricción. Otras sensaciones que se pueden manifestar asociadas a la sequedad vaginal son: picazón, sensibilidad, irritación o inflamación en la zona vaginal.

La falta de lubricación es un síntoma esporádico o permanente, dependiendo de la causa que lo origine. Éstas pueden ser orgánicas o asociadas a determinadas condiciones físicas, pueden estar relacionadas con disfunciones u otros problemas de salud también física, o bien psíquicas.

Causas orgánicas

Las causas orgánicas son las más comunes. Entre ellas encontramos:

Disminución del nivel de estrógenos. La causa más habitual de la sequedad vaginal es la falta de estrógenos. La cantidad y la viscosidad de la mucosidad vaginal varían en el transcurso del ciclo menstrual, debido a la fluctuación en la producción de estas hormonas sexuales. Los estrógenos se producen principalmente durante la fase de maduración del óvulo, cuando éste aún no ha sido liberado del ovario (es el momento del ciclo menstrual de mayor lubricación vaginal). Por esta razón, durante la menstruación la capacidad de lubricación se reduce ostensiblemente.

Embarazo y lactancia. El nivel de estrógenos influye en la hidratación vaginal y tanto en el embarazo como en el período de lactancia el sistema hormonal femenino está alterado y produce menor cantidad de estrógenos, lo que deriva en una menor lubricación vaginal. Sin embargo, cuando los niveles hormonales vuelven a la normalidad, el problema desaparece.

Las mujeres que amamantan a sus hijos presentan un nivel bajo de estradiol debido a que segregan prolactina, que es una hormona que estimula la producción de leche materna y paralelamente inhibe la producción de estrógenos. Al cabo de 2-3 meses después del parto vuelve la menstruación y, aunque los niveles de estrógenos aún no sean óptimos, sí disminuirán molestias como la tirantez y la sequedad vaginal.

Menopausia. Durante la menopausia la función ovárica cesa su actividad y, por tanto, la producción de estrógenos está disminuida. La pared vaginal se adelgaza y pierde elasticidad. Además, debido a la pérdida de la flora vaginal, se producen variaciones en el pH, se alcaliniza, y las glándulas vaginales se contraen reduciéndose la lubricación vaginal, lo que ocasiona sequedad vaginal.

Como consecuencia aparecen unos síntomas característicos que la mujer menopaúsica describe como sensación de peso o presión vaginal, picor, escozor o quemazón. Por esta razón, el proceso de humidificación vaginal está disminuido hasta tal punto que puede provocar dificultad en las relaciones sexuales o riesgo de infección en la zona.

Causas relacionadas con la salud física

En este apartado cabe comentar la relación entre la sequedad vaginal y algunas infecciones del área genital, el uso de determinados medicamentos o productos para la higiene, la diabetes y el síndrome de Sjögren.

Inflamación de los tejidos vaginales o vaginitis. Tanto el dispositivo intrauterino (DIU) como el diafragma vaginal pueden generar inflamación en las paredes vaginales o vaginitis. En el caso del DIU la causa que genera esta inflamación suele ser que el dispositivo no esté colocado adecuadamente. Por otro lado, el diafragma, si es demasiado grande, también puede provocar vaginitis. Si la mujer es alérgica a los espermicidas o al látex puede manifestar una inflamación en la vagina al utilizar estos métodos anticonceptivos.

Las infecciones vaginales, en cuyo origen suelen hallarse microorganismos como Candida albicansGardnerella vaginalis o, en casos más graves, Trichomona vaginalis, producen prurito, sensibilidad, irritación, inflamación en la zona vaginal e incluso dispareunia.

En estos casos se secreta un fluido, en general maloliente y de mayor espesor que el habitual, que puede ir acompañado de prurito y ardor. Esta secreción inflamatoria llamada «flujo patológico» merece siempre una consulta al ginecólogo.

Medicamentos. Ciertos medicamentos hormonales, como las pastillas anticonceptivas o los fármacos utilizados para el tratamiento del cáncer de mama, de ovario o de útero, pueden producir sequedad vaginal. Los anticonceptivos son a menudo causantes de esta molestia, principalmente los que en su composición incluyen un alto contenido androgénico y/o presentan niveles bajos de estrógenos.

Los antidepresivos tricíclicos, los fármacos anticolinérgicos que se utilizan principalmente para el tratamiento de los trastornos gastrointestinales, como la úlcera péptica y el colon irritable, o ciertos antihipertensivos pueden tener como efecto secundario la disminución de la secreción vaginal. Otros medicamentos que también pueden ser causantes de este problema son los antihistamínicos, empleados en el tratamiento de las alergias y, más comúnmente, en la formulación de los fármacos indicados para el tratamiento sintomático del resfriado.

Diabetes. En el caso de las mujeres con diabetes podemos observar una falta de lubricación vaginal, particularmente en aquellas con un control deficiente de la glucosa sanguínea. Esta pérdida de lubricación puede asociarse a dos complicaciones en la enfermedad diabética: la neuropatía, que puede disminuir la respuesta al estímulo sexual, y el daño a los vasos sanguíneos, que limita el flujo sanguíneo en la pared vaginal disminuyendo la cantidad de flujo lubricante.

Síndrome de Sjögren. Si junto con la sequedad vaginal se aprecian molestias en la boca y falta de saliva, o bien hay molestias oculares como sensación de arenilla y picor en los ojos, se debe consultar con el médico, ya que podría manifestarse el síndrome de Sjögren. Esta es una enfermedad autoinmune crónica, de lenta progresión, que se caracteriza por la infiltración de los leucocitos en las glándulas exocrinas, especialmente las salivares y las lagrimales, lo que se traduce en una queratoconjuntivitis seca y una xerostomía generalizada. Otro de los trastornos que padecen los pacientes con síndrome de Sjögren de sexo femenino es la sequedad vaginal, que ocasiona prurito, irritación y dificultad en la mujer para mantener relaciones sexuales.

Excesivo uso de jabones, lociones e irrigadores vaginales. En algunas ocasiones la sequedad vaginal puede ser causada por el uso excesivo de irrigadores vaginales o por una higiene genital excesiva. En estos casos los síntomas mejoran si se recuperan unas prácticas de higiene racionales.

Causas relacionadas con la salud psíquica

Entre las causas psíquicas de la sequedad vaginal cabe destacar las siguientes:

Estrés. Genera un aumento de cortisol en sangre de manera que, a su vez, produce un desequilibrio en la secreción de hormonas sexuales, entre ellas los estrógenos, que puede afectar al nivel de hidratación vaginal.

También el tabaco interfiere en las funciones estrogénicas y, por tanto, puede disminuir la lubricación vaginal. Un efecto similar se asocia al consumo de alcohol y de marihuana.

Miedos y desinterés. Se considera que los miedos que puede tener una mujer en relación con la sexualidad pueden desencadenar reacciones negativas para el proceso de lubricación vaginal por estimulación del sistema nervioso. La falta de interés por el sexo o por la pareja también puede provocar este tipo de trastorno.



Tratamiento

Lubricantes.- Normalmente la sequedad vaginal mejora con la aplicación de hidratantes vaginales tópicos no hormonales y lubricantes. Estas cremas vaginales no sólo hidratan la zona vaginal, sino que también favorecen la flexibilidad y la elasticidad de la mucosa.

En los casos más severos de sequedad, se aconseja acudir al ginecólogo. Puede que éste prescriba fórmulas lubricantes con fármacos estrogénicos en su composición.

Las cremas vaginales lubricantes son de gran ayuda para hidratar la zona genital, pero deben ser formuladas con una base hídrica, es decir, que sean solubles en agua. Hay que omitir el uso de vaselinas o aceites minerales, ya que éstos pueden adherirse a la mucosa vaginal y alterarla e incluso favorecer el desarrollo de diversos microorganismos. Además, en el caso de utilizar preservativos, la vaselina puede favorecer la rotura del látex de los profilácticos. Se aconsejan las formulaciones en forma de gel ligero, de fácil aplicación y que mantenga su eficacia en la zona durante bastante tiempo. En la farmacia encontramos fórmulas en gel o crema-gel.

Los lubricantes se diferencian según la zona donde van a ser aplicados: en más externa del aparato genital femenino (vulvar) o en la interna (vaginal). Así, podríamos clasificar las cremas hidratantes o lubricantes en externas e internas respectivamente.

Cada etapa en la vida de la mujer se caracteriza por un pH vaginal específico y una flora vaginal determinada. En la edad fértil se aconseja que el lubricante presente un pH ligeramente ácido, de manera que sea lo más parecido al pH natural de esta parte del cuerpo, es decir, no superior a 5,0, para que así resulte menos agresivo e incluso evite el desarrollo de ciertos microorganismos. Tanto en la menopausia como en la preadolescencia el pH de la vagina es neutro, por tanto, las cremas hidratantes vaginales que debemos aconsejar en estos casos tienen que respetar este pH 7.

El lubricante no debe contener ni esencias ni sabores, ya que estos ingredientes pueden producir irritaciones en el área genital.

Para aliviar la sequedad vaginal se recomienda el uso de activos lubricantes que tengan la propiedad de ser absorbidos por la mucosa vaginal.

Entre ellos:

Glicerina y sus derivados poliméricos.- Estos activos se adhieren a la superficie de las células vaginales humectando y lubricando el epitelio vaginal, de manera que mejoran la elasticidad y turgencia de la zona evitando las molestias de la sequedad vaginal.

Ácido láctico.-El ácido láctico acidifica la zona genital y, por tanto, ayuda a restablecer el ecosistema vaginal natural alcanzando su equilibrio. Restablecer la flora natural vaginal es de gran importancia, no sólo para mejorar los síntomas de picor, irritación y dispareunia, sino también para evitar que se generen infecciones por repetición en la zona.

Ácido hialurónico.-Gracias a su gran poder humectante, mejora significativamente la hidratación vaginal.

Isoflavonas de soja.- Otro de los activos empleados en la formulación de hidratantes ginecológicos son las isoflavonas de soja. Estas moléculas obtenidas de los productos de soja se absorben y actúan sobre los receptores estrogénicos de la mucosa vaginal. Por esta razón las isoflavonas de soja reciben el nombre de fitoestrógenos.

La efectividad de estos activos sobre la atrofia vaginal no cuenta aún con evidencia científica suficiente, aunque un laboratorio experto en fitoterapia evaluó la efectividad de las isoflavonas de soja en la síntesis proteica de un cultivo in vitro de epitelio humano. Se observó que la síntesis proteica aumentaba en un 12 frente al 19% conseguido por el factor de crecimiento endotelial. Así quedó demostrado un efecto positivo de las isoflavonas de soja sobre el trofismo y la regeneración del epitelio vaginal, lo que deriva en una mejoría de la sequedad vaginal.

Aceite de rosa mosqueta.- Otro de los activos empleados es el aceite de rosa mosqueta. Se absorbe a través de la mucosa vaginal mejorando la regeneración del epitelio y, por tanto, disminuyendo la sequedad vaginal. También puede ser utilizado como lubricante con los profilácticos.

Extractos vegetales.- Entre los principales extractos vegetales empleados en dermofarmacia para aliviar la sequedad vaginal se encuentran:

­Salicaria, con propiedades antisépticas y antiinflamatorias.

­Elicriso, con propiedades antiinflamatorias, antibacterianas y antimicóticas.

­ Tomillo, con propiedades antifúngicas y antisépticas.

­ Caléndula, con propiedades antiinflamatorias y cicatrizantes.

Estrógenos.- Como ya hemos explicado anteriormente, una de las principales causas que provocan la sequedad vaginal es la falta de estrógenos. Los estrógenos modulan la cantidad y la viscosidad de la mucosa vaginal, ya que el estradiol interviene en la producción de los fibroblastos de las mucosas transformando el endometrio.

Normalmente, la formulación de estos medicamentos contiene estrógenos micronizados.

Su vía de administración es vaginal. Se aconseja su aplicación por la noche, ya que pueden producir somnolencia. Todavía no se conoce con exactitud la seguridad del uso tópico de los estrógenos de forma repetida o prolongada sobre el endometrio, por lo que se recomienda utilizar estos fármacos con la menor frecuencia posible para que sean efectivos, y así minimizar su absorción sistémica. Además, el tratamiento debe revisarse anualmente, para revaluar la necesidad de continuar con él. Si durante el tratamiento se produjeran hemorragias imprevistas deberán investigarse las causas incluso con biopsias de endometrio, para excluir una posible malignización.

Lidocaína.- La lidocaína es un activo anestésico y se formula en las cremas vaginales indicadas para el alivio temporal y local del picor leve de la zona vaginal externa. No se recomienda el uso de lidocaína durante más de 7 días.

Recomendaciones:

* Es suficiente lavarse los genitales externos con agua y un jabón suave específico para esa zona una vez al día. Cualquier otro producto como lociones e irrigaciones son innecesarios o incluso perjudiciales, si no es por expresa indicación del médico.

* Un análisis de sangre que determine el perfil hormonal de la mujer permite conocer si existe algún desequilibrio en las hormonas que pueda ser la causa de la sequedad vaginal y así que el médico la trate adecuadamente.

* Por ello es muy importante conocer la causa principal que provoca la sequedad vaginal y así decidir qué activos son los más idóneos en cada caso.